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El dilema de la radiación en diagnóstico por imagen

Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Holanda multiplicó por 10 el número de equipos de resonancia magnética por habitante y duplicó la disponibilidad de equipos de TC entre 1990 y 2010.

Sin embargo, ¿cuántas veces nos habrán advertido de que la radiación ionizante provoca efectos adversos sobre los pacientes, e incluso los profesionales, que se exponen a ella? ¿Qué hay de verdad en todo esto y qué soluciones existen?

El dilema de la radiación es un tema muchas veces polémico que se discute en ámbitos de lo más variopinto, como medios de comunicación, asociaciones, entornos profesionales, pacientes… Pero lo cierto es que, entre la diversidad de opiniones, mitos y realidades que pueden difundirse, existe una opinión unánime con respecto a este tema: hay que conseguir la información más precisa posible para el diagnóstico con la menor dosis de radiación posible. Se trata, por tanto, de un método necesario en el que, no obstante, conviene establecer ciertas normas que garanticen la seguridad en este tipo de exploraciones.

Y es que este tipo de pruebas han mejorado notablemente de un tiempo a esta parte. Antes, el nivel de radiación que se emitía al paciente en una prueba de TAC era el equivalente a 50 radiografías tradicionales. Pero los avances en esta técnica han permitido reducir hasta el 80% de la radiación que reciben tanto los pacientes como los trabajadores de la salud que tienen un contacto directo y frecuente con esta tecnología. Esto hace que el TAC se convierta en una técnica recomendable tanto para pacientes pediátricos como en todos aquellos que precisen frecuentes pruebas diagnósticas de TAC.

Las dosis de radiación deberán ser lo más bajas posibles. Es aquí donde los profesionales de la salud deben establecer el nivel de radiación mínimo que se necesita para conseguir una calidad de imagen correcta.

También es importante que se establezcan dosis estándar de radiación que se adapten a unos niveles aceptables para la sociedad. En el caso del examen TAC, por ejemplo, se debe escanear sólo la región necesaria y deben reducirse al mínimo los análisis repetitivos de una determinada zona.

En este sentido, cabe destacar que, a partir de abril de 2018, por una nueva normativa de seguridad impulsada por las autoridades europeas, será obligatorio monitorizar el nivel de radiación que reciba cada paciente y contar con la tecnología que proporcione imágenes de la máxima calidad posible al menor nivel de radiación. Norma que en España obligará a la modernización de la tecnología, a través de la instalación de equipos de “baja dosis” en hospitales y demás entidades sanitarias.

Los profesionales de la salud deben tener en cuenta este protocolo para que exista un equilibrio real entre los niveles de dosis de radiación y los beneficios que se obtienen para el paciente. Además, es necesaria una buena comunicación entre los prescriptores y los especialistas de imagen a la hora de establecer los procedimientos que necesita cada paciente.

La dosis de radiación en imagen médica
Fuente: http://www.comparteinnovacion.philips.es/

Aurora Yáñez

Por Aurora Yáñez
@yzauro